¿Por qué elegir ventanas de madera?

A la hora de elegir material para ventanas, hay que considerar muchos factores, ¡pero no te preocupes! Te contamos por qué elegir ventanas de madera.

A la hora de elegir el material de las ventanas, hay que tener en cuenta muchos factores, ¡pero no te preocupes! Esta semana te contamos por qué elegir ventanas de madera. ¿Es lo mejor para la casa?

Ventanas de madera: ¿cómo interviene el material?

La madera es un material muy bonito y da un aire de elegancia a tu hogar. También ayuda en muchos aspectos como la salud, los costes y la exclusividad que da a quienes la usan. Mira las ventajas de elegir ventanas de madera:

  • El material es la mejor inversión. Todos sabemos que la madera es resistente y duradera. No vas a tener que preocuparte por remodelaciones o retoques a largo plazo.
  • La madera es un material ecológico. Lo bueno es que al mismo tiempo ayudas al planeta a no contaminar con tus ventanas. Las ventanas de madera son ecológicas y van a dar un aspecto realmente único a tu casa.
  • Buen aislamiento térmico y acústico. Gracias al material, en invierno no pasarás frío y los sonidos del exterior no interferirán en la tranquilidad interna de la casa.
  • Ayudan a la saludLa madera tiene la capacidad de intervenir en muchos aspectos, tanto de tu salud, como de tu hogar. Crea sensación de confort y bienestar que a todos nos gusta tener en nuestro hogar. La madera, al ser un material higroscópico, ayuda a regular la humedad haciendo que el riesgo de irritación en las mucosas sea menor. También mantiene la condensación de agua a niveles favorables.
  • Mantenimiento. Si se tiene un mantenimiento apropiado de las ventanas de madera, garantizarás que duren mucho tiempo. El mantenimiento no es problema porque normalmente estas ventanas no necesitan que se las cuide demasiado.
  • Estética. Las ventanas de madera dan autenticidad a tu casa y hacen que se vea realmente bella. ¡Úsalas tú también!

¿Ventanas de madera blanda o de madera dura?

¡No, no hemos perdido el norte! Al leer el título de este apartado seguro que habrás pensado “pues la madera blanda será blanda y la madera dura será dura”, ¿no? ¡Pues no!, los términos madera blanda y madera dura no se refieren a la densidad o dureza de la madera en sí. Estos son términos que hacen referencia al tipo de árbol del que se extrae la madera y cómo se reproduce.

Si estás pensando en instalar en tu hogar ventanas de madera o sustituir tus viejas ventanas, quizás te asalten algunas dudas, ¿qué tipo de madera será mejor para mi casa? ¡He ahí la cuestión!

¿Madera blanda o madera dura?

Veamos la diferencia primero. Los términos «madera blanda” y “madera dura» sugieren que la madera dura es más fuerte, más robusta o más duradera.

La verdad es que eso no es así. Los términos genéricos, “madera blanda” y “madera dura”, se utilizan para describir dos tipos diferentes de árboles.

Las maderas blandas provienen de árboles que tienen hojas en forma de aguja, «árboles coníferos» como pinos, piceas o los abetos. En definitiva, árboles de hoja perenne.

La madera dura se produce a partir de árboles que tienen hojas anchas. A estos árboles también se los conoce por ser “de hoja caduca”: el roble, el fresno, la haya, la caoba… y mudan sus hojas durante los meses de invierno.

Esto significa que los árboles de hoja caduca producen maderas duras y los árboles de hoja perenne producen maderas blandas.

¿Hay alguna diferencia en la densidad?

En términos generales, es justo decir que las maderas duras son más densas que las maderas blandas, y más duraderas cuando se usan para carpintería externa, aunque hay excepciones. La madera blanda del pino piñonero es muy robusta y duradera, y muy popular para la construcción de embarcaderos, ya que es naturalmente resistente a los insectos transmitidos por el agua.

Por otro lado, la madera de balsa, que se clasifica como madera dura y se usa mucho en diseño, es una de las maderas más livianas y menos densas que se puedan encontrar. Así pues, no hay requisitos de densidad o peso para ser clasificada como madera dura, ya que la clave está en la reproducción.

El hecho de que una madera sea dura no la convierte automáticamente en “buena” para la carpintería externa. La haya, por ejemplo, es densa, dura y pesada como el roble, pero se pudrirá más rápido que el pino si la dejas a la intemperie. Por lo general, las maderas blandas se recomiendan para acabados de pintura, mientras que las maderas duras son ideales para acabados tintados.

¡Las ventanas de madera son fáciles de mantener y su bonita apariencia son signo de sofisticación, elegancia natural y belleza! ¿Por qué no dedicar unos minutos a explorar nuestra gama de ventanas de madera?

Cómo aislar tus ventanas de madera

Desde tiempos inmemoriales nos hemos preocupado por tener casas aisladas de las inclemencias del tiempo, inventando nuevos materiales y nuevas formas de construcción.

Aunque las ventanas de PVC son un estándar al que cada vez más gente se apunta, lo cierto es que hay personas que ya sea por estética, por conservación del entorno o por simple nostalgia, no quieren renunciar a sus viejas ventanas de madera.

La importancia del aislamiento

Los factores que afectan a la fuga de calor de la vivienda son muchos:

  • La conductividad térmica de muros, suelo y techo
  • La conductividad del calor del sol a través de las ventanas
  • La pérdida de calor a través de poros, grietas o huecos.
  • Y cómo no, el más importante: puertas y ventanas.

Se sabe que las ventanas son el auténtico punto débil de cualquier aislamiento térmico. Unas ventanas pobremente aisladas pueden llevar hasta un cincuenta por ciento de pérdidas de calor, por lo que el aislamiento de estas ventanas antiguas de madera es imprescindible si queremos ahorrar en la factura energética.

Cómo aislar tus ventanas de madera

La huida del calor hacia el exterior casi siempre viene dada por pequeños huecos y rendijas por los que se cuela el frío. Todos los métodos básicos de aislamiento se basan en la eliminación de estos pequeños desperfectos a fin de evitar las fugas.

En cualquier tienda de bricolaje podrás encontrar burletes autoadhesivos. Son económicos y fáciles de conseguir. Tienes que tener cuidado al montar los burletes, prestando especial atención a la precisión de la aplicación, eliminando arrugas y huecos.

La instalación de estos burletes está al alcance no sólo de los manitas, sino también del más manazas. Sólo tienes que tener paciencia y cuidado, poniéndolo de forma que no quede ningún tipo de hueco o burbuja que pueda facilitar la fuga de aire cálido.

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